Toledo

Toledo es una de las ciudades españolas que mejor puede atestiguar su gran pasado de capital del Imperio. Ciudad austera y solemne, fue elegida por El Greco como su lugar de residencia y cofre de sus obras maestras. El pequeño tamaño de la ciudad vieja nos permite visitarla a pie, descubriendo una época en la que los cristianos, los árabes y los judíos transformaron el pueblo en una «metrópolis».

Segovia

Presente en el Patrimonio de la Humanidad por su acueducto romano, Segovia es sin falta una de las ciudades más interesantes de la Castilla. Fuerte es la presencia de la cultura romana que, a lo largo de los siglos, se ha unido a la gótica produciendo maravillosos monumentos y plazas, como la Catedral, una de las mejores iglesias góticas de España, o el Alcázar, castillo-fortaleza que encanta por sus interiores y su historia.

Ávila

Los reinos medievales de la Península Ibérica compitieron por Ávila durante mucho tiempo, porque lo consideraban un importante punto estratégico. Rodeada por un anillo de murallas de unos 2,5 km, la ciudad vivió su momento de mayor esplendor a partir del siglo XV, cuando, después de la dominación árabe, comenzó a albergar las residencias de las principales familias de caballeros leales a la corona. Fue durante esta época, además, que nació la figura religiosa que, por definición, está asociada a la ciudad: Santa Teresa.

San Lorenzo de El Escorial

El pueblo de San Lorenzo de El Escorial, construido en las laderas de las montañas al noroeste de Madrid, vive a la sombra del magnífico monasterio construido por Felipe II en 1557 para celebrar la victoria contra los franceses y para asegurar un lugar de sepultura apropiado a los padres: Carlos V e Isabel de Portugal. Además del mausoleo, este complejo vacacional de los Reyes cuenta con un monasterio, una basílica y un palacio real que nos hablan de la dinastía de los Austrias.